EL PENSAMIENTO SOCIAL Y POLÍTICO DE LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA DE 1955, - LA INJURIA - Y SU VIGENCIA.

 

 

                                                                      BIBIANA APOLONIA DEL BRUTTO

                                                                              noviembre   2005

 

En estas páginas nos proponemos dar un esbozo general sobre los hechos ocurridos en 1955 en Argentina, probablemente existirán omisiones, teniendo en cuenta que fueron varios los bandos que escribieron durante y después de 1956.  Nos centramos en algunos acontecimientos relevantes previos al 16 de septiembre de 1955, que llevaron al derrocamiento del Gobierno Justicialista.

Después del Golpe de Estado de 1930 por el General Uriburu, el del 55 fue uno de los golpes de estado más cruel efectuados en nombre de una democracia. Como hecho de la injuria a la Nación el hecho vaticinador y principal del futuro argentino fue La proclama del General Valle de 1956, antes de su fusilamiento, que nos pareció decisiva para los sucesos que acaecieron tanto en los dos años restantes del gobierno de la Revolución Libertadora, como en los años posteriores. Especialmente para los discursos provenientes de 1984 a la actualidad, con el re establecimiento –de la democracia- después de otro Golpe de Estado, el de 1976, en el sentido del “re establecimiento de una cultura política de la democracia”. Nos referimos a que dicha propuesta cultural ya estuvo pergueñada en 1956, en un diferente contexto internacional. Nos centraremos en el anti-peronismo y en el énfasis puesto por los diferentes actores políticos –por la constitución y legitimación- de una pedagogía social, anti peronista, y anti-nacional que continua hasta las épocas actuales tomando en la actualidad otras denominaciones.

 

 

1-      LOS PROLEGÓMENOS DE LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA. 1955.

 

Recién ahora, que han pasado 50 años, ha comenzado a reconocerse el progreso económico, social, político, laboral que vivía Argentina en la primera mitad de la década del cincuenta. El recorrido por los informes políticos y económicos posteriores a la caída del régimen justicialista y de la propia Revolución Libertadora, continuaron por años enfatizando los deterioros de los regímenes de intercambio, la inflación en ciernes de los últimos años del gobierno peronista, las sequías que afectaron a la producción cerealera, y el fracaso de los objetivos y metas del II Plan Quinquenal, la posible y de hecho, concreta firma con las empresas norteamericanas para la producción industrial, especialmente la automotriz; el comienzo de los contratos petroleros; el ahogo de la política cultural y la educativa y especialmente la falta de libertad de expresión y de ideas en la educación superior y en los medios de comunicación masiva. Pasados los años, y como solía expresar Juan domingo Perón los que me sucedieron fueron peores, la decadencia no era tal. La balanza comercial argentina era favorable, la inflación había bajado a mediados de 1955, el gobierno justicialista abría las puertas de la nación para las inversiones extranjeras, como se fue concretando en años posteriores; la situación social de la población era óptima, había pleno empleo, subsidios a los alimentos de primera necesidad, control de precios, las tarifas de los servicios públicos- nacionales- eran subsidiados por el Estado, pero en niveles bajos. Y la educación volvía a ser laica, sin subsidios a las órdenes religiosas, aunque es cierto que no hubo reformas de peso en la educación superior en los dos primeros gobiernos peronistas.

¿Cuál o cuáles fueron los hechos que hicieron al Golpe de Estado?, Uno de los peores de la historia argentina, por su crueldad y por la coacción sobre la sociedad, sólo superado y/o  continuado con los golpes de Estado de 1966, y el de 1976.

 

 

Una de las causas que aducen escritores de la década de los 50 era el clima de oposición que se vivía con el resto del espectro político argentino, pero el principal fue –el enfrentamiento con el clero- o con la Iglesia Católica argentina. [i] Como fue y es costumbre  el clero argentino apoyó al Primer Gobierno Justicialista, pero comenzó a menguar su apoyo en el II Gobierno a partir de 1952. Ha sido una normalidad que la jerarquía eclesiástica haya mostrado ser afín a las formalidades de los gobiernos, del signo que fueran, pero posteriormente efectuara reclamos concernientes – a los valores- según las épocas,  y que no coincidan con las propias valoraciones emanadas por el Vaticano, ni de la jerarquía eclesiástica latinoamericana. No es de extrañar que aquella controversia se tornó en actitudes de franca oposición con varios hechos que marcan –los adelantos en posiciones futuras del Estado Justicialista, - en lo referente a los derechos sociales.

Los hechos se refieren a los ocurridos al año 1954. Por un lado la creación del Partido Demócrata Cristiano, fundado en la clandestinidad en junio de 1954. La creación del partido fue interpretada por el oficialismo como una abierta oposición política de la jerarquía eclesiástica a la gobernabilidad.  En el mes de septiembre en la ciudad de Córdoba se realizó un desfile estudiantil católico, ajeno a la Unión de Estudiantes Secundarios, U.E.S. Posteriormente el 30 de septiembre el Congreso Nacional modificó –la ley de enseñanza libre- por el que los establecimientos privados religiosos perdían el privilegio de otorgar títulos habilitantes. En la prensa de la época se repetían los ataques a los prelados católicos, sucedidas por la expulsión de los monseñores Tato y Novoa, posterior a la procesión de Corpus Christi.

El 10 de noviembre de 1954 en una reunión con los gobernadores de provincias, Perón aprovechó la ocasión para referirse al conflicto del Estado con la Iglesia. Allí manifestó:

 

La Iglesia no tiene nada que ver con este asunto, y yo he querido poner eso en claro, porque para conocer a un cojo lo mejor es verlo andar.

Pero en cambio detrás de estas maniobras está lo grave, que es lo que quiero decir ahora, y que es lo que debe de preocuparnos. Aquí no hay conflictos con la Iglesia. Son cuatro o cinco curas descarriados, que hay por allí.

Señores: algunos han creído que en esto se trata de una cuestión de la Iglesia..... No hay tal cosa. Aquí se trata de una cuestión política...  con la diferencia de que los políticos de la oposición han cambiado un poquito el método, lo que me admira, porque ellos suelen andar siempre sobre los mismos métodos, peleándose en los comités o preparando una revolución en los cafés. Esta vez parece que han elegido otros lugares para preparar esa misma revolución, con la que vienen soñando desde hace diez años. Eso es la realidad... 

 

Y agregó una crítica a la formación del partido Demócrata Cristiano:

 

Aquí no hay organización del partido Demócrata Cristiano. ¡Qué nos van a pelear el partido Demócrata Cristiano! Lo que hay aquí es la preparación de un clima de alteración del orden público, eso es lo que hay y eso es lo que nos debe preocupar: evitar que se cree el clima de alteración del orden público. Y para eso, debemos proceder con toda energía, pero absolutamente con toda energía...  [ii]

 

Este enfrentamiento que existía quizás desde tiempo atrás, fue aprovechado inmediatamente por sectores de los partidos Radical y Conservador, que se solidarizaron con los grupos católicos –en la oposición al régimen-. El 8 de diciembre el día de la Inmaculada Concepción se reunieron en la Plaza de Mayo, en las puertas de la Catedral de Buenos Aires diferentes sectores que se manifestaron contrarios a la política gubernamental. La reacción del Peronismo fue clausurar el diario católico El Pueblo; y el Congreso sancionó una ley que reglamentaba el derecho constitucional de reunión y prohibía a los partidos políticos y demás agrupaciones cívicas la realización de reuniones en espacios públicos. Antes de finalizar el año 1954 el Poder Legislativo promulgó una ley autorizando el divorcio vincular, como otra ley en la que daba situación de legalidad a los hijos extramatrimoniales. [iii]

            A comienzos de 1955 el gobierno suprimió la Dirección de Enseñanza Religiosa; suspendió – la materia religión- de todas las escuelas, especialmente en el nivel primario y medio; derogó la ley que exhimía del pago de impuestos a los templos y a las organizaciones religiosas y excluyó los feriados de Corpus Christi, Asunción de la Virgen, Inmaculada Concepción, Epifanía y Todos los Santos.

            El 1° de Mayor de 1955 en la Plaza de Mayo, el pueblo pidió al presidente la separación de la Iglesia del Estado. Dos días más tarde el Congreso sancionaba la ley, el 19 de mayo en la Cámara de Diputados y al día siguiente en el Senado. La fricción desatada por sectores católicos y partidos políticos anti peronistas fue en el mes junio por la procesión de Corpus Christi, que por la prohibición de actos públicos debía realizarse dentro de la Catedral. En el acto público anti peronista participaron partidos de izquierda, como el comunista y el socialista, en especial con cuadros juveniles. En la concentración hubo corridas, heridos, presos, así como gritos por la muerte de Perón, el hizamiento de la bandera del Vaticano y la bajada de la bandera nacional. En las afueras del Congreso de la Nación, se arrancó una placa recordatoria de Eva Perón y las estatuas de Juan Bautista Alberdi como la de Domingo F. Sarmiento, a quien remitía el discurso clerical por haber instaurado en el país la educación laica en el siglo XIX. La marcha había sido convocada como –de la paz y del silencio- y sólo se gritaría ¡Viva Cristo Rey!. En la prensa peronista de la época se mencionaron las peleas cuerpo a cuerpo entre clericales y peronistas, en cambio la prensa católica responsabilizó por los hechos al Ministerio del Interior. El gobierno dispuso la realización de un desfile aéreo el 16 de junio invitando a la ciudadanía a un acto de reparación. [iv] En la noche de la procesión se incendiaron la sede de la Curia, la Catedral y los templos de Santo Domingo, San Miguel, San Nicolás y San Francisco. La respuesta por parte de la jerarquía eclesiástica fue –la excomunión del presidente de la República- por el Papa Pío XII. Situación que vivió Perón durante todo su exilio.

 

            El otro frente de oposición se vislumbraba entre los jefes de la armada, por la forma en que el gobierno manejaba los asuntos de Estado. La Marina era el centro de dicha oposición. Ésta había sido relegada a una tercera ubicación en los favores y dádivas, pero además la marina discrepaba rotundamente con los valores distributivos del gobierno justicialista, como el papel otorgado al movimiento obrero, el tratamiento a los opositores políticos y especialmente la ubicación de la Tercera Posición del gobierno, en lo relativo a las relaciones internacionales. Recordemos que en 1951 y 1952, se habían efectuado grandes purgas en el ejército por intentos de golpes de estado, aunque la marina no había sido tocada en los cuerpos de jefes y oficiales se mostraba dispuesta a apoyar cualquier asonada que significase el derrumbe del régimen peronista. La línea conspiradora estaba cerrada a comienzos del año 1955. En junio de 1955 se gestó un movimiento revolucionario

 

a cuyo mando estuvo el contralmirante Samuel Toranzo Calderón (oficial de infantería de marina), cuyo objetivo –era exterminar- todo vestigio de peronismo sobre el territorio argentino y más allá de él. El único general que poseía mando de tropa y partidario de actuar, fue León Bengoa. Este núcleo conspirador tenía relaciones con un arco político diverso, formado por católicos, socialistas, radicales, nacionalistas. Las cabezas visibles que tuvieron participación en el intento de golpe de estado, pero especialmente gestores de la muerte de la población civil, fueron Miguel Ángel Zabala Ortiz, radical (más tarde canciller en el gobierno de Arturo Illia); Adolfo Vicchi conservador y Américo Ghioldi, socialista. Estos civiles no tenían un plan de gobierno para después del Golpe, lo que los movía a la acción era la expulsión del General Juan Domingo Perón del gobierno. La marcha de Corpus Christi fue motivadora para acelerar los preparativos a la acción armada, de allí que fijaron fecha a pocos días de lo sucedido a las puertas de la Catedral, para el 16 de junio.

            El Plan revolucionario constaba de 7 objetivos principales:

 

  El bombardeo de la Casa de Gobierno, donde se presumía estaría el presidente.

  El copamiento por parte de civiles de edificios públicos y emisoras radiales.

  El alzamiento de las unidades de Entre Ríos a las órdenes del general León Bengoa.

  La movilización de las unidades de la Escuela de Artillería y de Aviación de Córdoba.

  El bloqueo del Río de la Plata y bombardeo de los puntos principales del gobierno, por

     parte de la escuadra de guerra de la nación.

  El alzamiento de la base naval de Puerto Belgrano.

  El despliegue de unidades de Infantería de Marina que atacarían por tierra

     Posesionándose de edificios públicos y otras unidades del ejército. [v]

 

            El plan fracasó, no como antesala de la muerte, sino como plan revolucionario y de copamiento del estado. No hubo planificación de los objetivos finales, hubo falta de coordinación entre los participantes para el cumplimiento de los objetivos; mal manejo de la situación y por último la situación meteorológica que tergiversó la operativa de la aviación, así como del instrumental técnico. Un amanecer nublado, como por otra parte, era de prever para el mes de junio en Buenos Aires demoró la partida de los aviones Gloster Meteor, y al ver caer las bombas –a la población civil- los conspiradores (civiles) se dispersaron.

            El desfile aéreo como muestra de conciliación por los hechos de Corpus Christi programado para las 10 de la mañana, se atrasó a las 12.30 del mediodía, hora en que recién los aviones aparecieron en el aire. El presidente fue alertado del plan y tuvo tiempo para trasladarse al Ministerio de Guerra desde donde presenció el bombardeo. Una de las primeras bombas cayó en la Casa Rosada, otra le pegó a un trolebús lleno de pasajeros. Los aviadores subversivos tiran nueve toneladas de bombas. Hubo 350 muertos y 2000 heridos, 77 personas quedaron lisiadas de forma permanente, pero estas cifras salieron a la luz en años recientes, al cumplirse los 50 años del bombardeo a la Plaza de Mayo, el propio Perón se negó a difundir las cifras de muertes. Los agresores huyeron a Uruguay, donde pidieron asilo político. Uno de ellos, muchos años más tarde, será el jefe municipal en la dictadura de 1976, se trataba del brigadier A. Cacciatore, durante el ejercicio de su función firmó los convenios por las autopistas urbanas en la ciudad de Buenos Aires, privatizando la circulación vehicular. La metodología de la muerte se había iniciado en Argentina. Otros hechos olvidados por la pedagogía y el lenguaje anti- peronista fue el del 15 de abril de 1953, que con motivo de un acto oficial, que tenía a Perón como orador, hizo explotar dos bombas, una de ellas en el andén de la Plazo de Mayo del subte “A”, de las líneas de subterráneos porteños. Como resultado murieron 6 personas y 19 quedaron lisiadas, más 93 personas que tuvieron heridas de consideración. El principal responsable de este hecho fue el radical Roque Guillermo Carranza, que fue detenido el 11 de mayo de ese mismo año, otros co responsables huyeron a Montevideo. [vi] Roque Carranza ocupó el cargo de Secretario de Estado de Planificación durante el gobierno del presidente Arturo Illia, y coordinó el Plan Nacional de Economía denominado Plan Carranza, en los primeros años de la década del 60, años mas tarde fue Ministro de Obras y Servicios Públicos del gobierno de Raúl Alfonsín, en la década de los 80 y posteriormente Ministro de Defensa, cargo en el que durante su ejercicio falleció. Hoy en día una estación de otra línea de subte lleva su nombre.

            El segundo bombardeo a la Ciudad de Buenos Aires, ya que el primero ocurrió durante el siglo XIX por las invasiones inglesas de 1806 y 1807, fue un ataque militar que se perpetró a la población civil. Perón ordenaba a la C.G. T. que ni un solo obrero debía concurrir a la Plaza de Mayo: Estos asesinos no vacilarán en tirar contra ellos. Ésta es una cosa de soldados. Yo no quiero sobrevivir sobre una montaña de cadáveres de trabajadores. [vii] Los obreros salieron a la calle igual, al grito de: ¡Perón, Perón!, motivo por el que quedaron o bien atrapados entre dos fuegos o cayeron bajo las bombas. Por la tarde, los subversivos en la Secretaría de Marina desplegaron una bandera blanca, que de acuerdo a las reglas militares podía significar dos cosas: o rendición, o diálogo. El general Juan José Valle y otros oficiales leales, se dirigieron al lugar para parlamentar, con instrucciones de ser tolerantes con los rebeldes. Cuando la comisión se acercó al lugar, la bandera blanca fue arriada y una descarga de ametralladoras fue disparada a los militares dialoguistas. [viii] En el libro Del poder al exilio de Juan Domingo Perón, se cita que cuando una multitud enardecida se juntó frente a la Secretaría de Marina, el almirante golpista que estaba al mando envió un mensaje dramático al jefe del ejército, diciendo: Intervenga. Mande hombres. Nos rendimos, pero evite que la muchedumbre armada y enfurecida penetre en el edificio.

            Días más tarde el general Valle le dijo a Perón:  Mi general este ejército no le va a servir para la revolución. Arme a la CGT. [ix]

 

            Una vez sofocado el golpe Perón se dirigió al ejército diciéndole: Deseo que mis primeras palabras sean para encomiar la acción maravillosa que ha desarrollado el ejército, cuyos componentes han demostrado ser verdaderos soldados ya que ni un solo cabo ni un solo soldado ha faltado a su deber. No hablemos ya de los oficiales y de los jefes, que se han comportado como valientes y leales. [x]

            Esa misma noche, como reacción popular a los bombardeos, fueron saqueadas e incendiadas la Catedral Metropolitana y diez iglesias. Durante años el espectro anti- peronista repitió que los incendios contaron con la complicidad de la policía y de los bomberos. Los historiadores oficiales han puesto el énfasis de sus relatos en la quema de las iglesias, más que en los muertos, en los heridos y en los masacrados, hasta el 16 de junio de

2005, en que por primera vez, sobrevivientes del bombardeo fueron recibidos en la Casa Rosada. [xi]

 

 

            El 17 de junio se sancionó el estado de sitio, encarándoselo al Ejército que estaba comandado por el general Franklin Lucero, secundado por José Embrioni (a quienes los nacionalistas tentaron varias veces para que se plegara al golpe, años más tarde durante la III Presidencia de Perón sería el jefe comunal del Municipio de la Ciudad de Buenos Aires) y removido el Ministro de Marina, el contralmirante Aníbal Olivieri, al que le siguió su destitución y la corte marcial. La defensa de este contralmirante fue ejercida por otro contralmirante, nada menos que Isaac Francisco Rojas, que pocos meses después encaró el real Golpe de Estado anti- peronista. En su lugar, prestó juramente el contralmirante Luis J. Cornes. Días más tarde el Consejo Superior de las fuerzas armadas inició su actuación con el propósito de juzgar a los jefes y oficiales implicados en la fracasada insurrección. El presupuesto de la revancha se diluyó a fines de junio cuando el comando de Represión y el Poder Ejecutivo decidió levantar el estado de sitio. Otras medidas tomadas por el gobierno fueron las de liberar a dirigentes radicales detenidos, como de otros signos partidarios, [xii] y la de remover de sus funciones a algunos miembros del gabinete nacional que resultaban irritantes para los opositores al régimen. Entre los renunciantes figuraron el Ministro del Interior, Borlenghi y el de Educación, doctor Méndez San Martín, pocos días después le siguieron Raúl Alejandro Apold, Secretario de Prensa y Difusión, el secretario de la C.G. T. Eduardo Vuletich, el contralmirante Teisaire renunció a la presidencia del Partido Peronista y fue reemplazado por el diputado Alejandro Leloir, presidente de la Cámara de Diputados y del bloque peronista. La marina salió fortalecida de este golpe, años más tarde los principales artífices reconocían que el 16 de septiembre de 1955 no hubiera sido posible sin el 16 de junio de 1955. Desde esa fecha el gobierno adoptó medidas para evitar o impedir otro levantamiento de la Armada, por ese motivo se disolvieron cuarteles generales de Infantería de marina y de la Aviación Naval, se le retiró la jurisdicción naval a las gobernaciones de Tierra del Fuego y de la Isla Martín García, se retiraron pertrechos y armamentos y se relevaron los comandos superiores del arma por oficiales leales al gobierno. Todo esto no impidió las conspiraciones variadas del anti- peronismo en las fuerzas armadas.

            La figura de Perón resultó demonizada como resultado de la oposición de la iglesia, de los nacionalistas católicos, y del resto del espectro de partidos políticos que tendrían relevancia a fines de los años 50 y comienzos de los años 60: La Unión Cívica Radical, posteriormente dividida en UCR del Pueblo y la UCRI, o Unión Cívica Radical Intransigente, los socialistas, comunistas, conservadores, el partido demócrata cristiano, y otros grupos de partidos menores. La demonización fue encarnada por el –partido militar- en las tres armas que convocaron al Golpe del 16 de septiembre de 1955. Pero no fue sólo la militancia política, sino la intelectualidad argentina que asimiló el régimen peronista al nazi fascismo, o a una situación de pre guerra europea. Una demostración fue el libro de Ezequiel Martínez Estrada, ¿Qué es esto? Catilinaria. Editada por la editorial Lautaro en 1956.

            Perón hizo un giro en el tratamiento hacia la oposición, el 5 de julio de 1955 pronunció un discurso de tono conciliador, atenuando las posibilidades de una guerra civil. En su disertación anunció que había concluido la etapa revolucionaria y que comenzaba la etapa constitucional. Invitó a sus opositores a sumarse a una cruzada de pacificación, al tiempo que desligaba de toda responsabilidad a las agrupaciones políticas opositoras de los trágicos sucesos del 16 de junio: Las fuerzas políticas no han participado en su condición de tales (en los hechos el 16 de junio último), aunque algunos de sus hombres pueden

 

haberlo hecho en carácter personal. A través de mis largos años de luchas he aprendido a apreciar y a juzgar ecuánimemente aún a nuestros enemigos, y deseo reconocer lealmente que los partidarios políticos populares no son capaces de aceptar que se tire criminalmente contra el pueblo indefenso. Considero también que ellos son ahora más partidarios de la legalidad que de la violencia y que cada día son menos los dirigentes políticos que anhelan la perturbación y no la paz. Para demostrar nuestra buena voluntad conjunta y nuestra disciplina partidaria, pido a todos nuestros compañeros una tregua en la lucha política. [xiii]

            Este llamado a la conciliación motivó la solicitud de los partidos opositores de la utilización de los medios de difusión, como primer paso a la pacificación. Los primeros en solicitar el uso de los medios radiales fue la U.C.R. que envió una nota al ministro Nicolini en la que deseaba responder el discurso presidencial, la nota fue denegada. Pero pocos días después los partidos opositores hacían conocer sus puntos de vista llamando a la conciliación nacional. Uno de ellos fue el partido Demócrata Cristiano, que hizo público su pensamiento de “concordancia sin claudicaciones”, otras fueron las alocuciones de Arturo Frondizi, aún en la U.C.R., la de Vicente Solano Lima del partido Demócrata Nacional, que pidió el retorno al estado de derecho, a la austeridad republicana, a la armonía de clases y a la virtud cívica Y de Luciano Molinas del partido Demócrata Progresista, que reprochó al partido Peronista el haber destruido las instituciones republicanas y democráticas y negado la libertad, censurando el resultado de las políticas económicas, oponiéndose a la firma de los contratos petroleros por ser lesivos a la soberanía. Fueron censurados los discursos de Alfredo Palacios y Nicolás Repetto, ambos negaron cualquier tipo de conciliación que no pasara por la renuncia del presidente. Mientras los grupos de “comandos civiles” orientados por los grupos católicos, boicoteaban cualquier acto de conciliación, preparando el golpe de estado. 

El 15 de julio Perón expresaba ante los legisladores peronistas, “el pensamiento que luego, reiteró en 1973, y que fue interpretado de diferente manera, el de la conciliación nacional”: La revolución peronista ha finalizado: comienza ahora una nueva etapa que es de carácter constitucional, sin revoluciones, porque el estado permanente de un país, no puede ser la revolución. ¿Qué implica eso para mí?. La respuesta es simple señores: Dejo de ser el jefe de una revolución para pasar a ser el presidente de todos los argentinos, amigos o adversarios”. Estas palabras serán clave para comprender la Proclama Revolucionaria del General Valle.

El 31 de agosto de 1955, Perón presentó su renuncia al cargo de presidente, pero sólo dio a conocer esta decisión a los órganos del Partido Peronista. La organización peronista rechazó la renuncia y en conjunto con la C.G.T. se organizó una movilización a la Casa de gobierno. Esa noche Perón dio un discurso, el célebre ” 5 por uno”, retomado en la década de los 70 con el agregado de “no va a quedar ninguno”.

 La violencia hemos de contestar con una violencia mayor. Cuando uno de los nuestros caiga, caerán 5 de ellos..... Hemos dado pruebas suficientes de nuestra prudencia; ahora daremos suficientes pruebas de nuestra energía. Hemos ofrecido la paz; no la han querido. ¡Lucharemos hasta el final! ¡Esta lucha que iniciamos no ha de terminar hasta que no los hayamos aniquilado y aplastado!. [xiv]

Este fue el último discurso de Perón durante su segunda presidencia.

 

 

 

2-      EL GOLPE DE ESTADO DEL 16 DE SEPTIEMBRE DE 1955, NI VENCEDORES NI VENCIDOS Y EL GOLPE INTERNO DE LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA.

 

El 2 de septiembre de 1955 hubo un conato de levantamiento por parte del jefe de la IV Región Militar general Dalmiro Videla Balaguer, con asiento en Río Cuarto, Córdoba, que intentó sublevar las tropas de la guarnición en combinación con unidades ubicadas en los alrededores de la capital provincial. Una delación frustró los movimientos de los jefes principales, que no fueron descubiertos. Quien estuvo ligado en conducción a este conato de golpe, fue el general Eugenio P. Aramburu, que resolvió postergar el movimiento hasta que las circunstancias fuesen más propicias. Aramburu no contaba con mando de tropas, era director de la Escuela Superior de Guerra. En cambio otro general, Eduardo Lonardi, con asiento en Córdoba y con mando de tropas se puso al frente de las mismas. Lonardi estableció el día 16 de septiembre para iniciar la rebelión desde la Escuela de Artillería de Córdoba. Desde la armada el contralmirante Isaac F. Rojas encabezaría el mando naval revolucionario y actuaría en conjunto con el ejército y la aeronáutica, sublevando las bases navales y la escuadra de mar. El plan consistía – en una operación sorpresa -  con la posibilidad que varias unidades se plegaran al movimiento. Éste se inició en la madrugada del 16 de forma simultánea en Córdoba, Curuzú Cuatiá, Río Santiago y Puerto Belgrano. Con apoyo de los comandos civiles el resultado fue positivo en Córdoba, Bahía Blanca, fracasó en Curuzú Cuatiá, y también en Río Santiago, comandado por Rojas.

            El 17 de septiembre el general Lonardi en su carácter en jefe de la revolución firmó un mensaje que fue transmitido por radio en Córdoba, conocido como Proclama de la Libertad.

            Al pueblo argentino y a los soldados de la Patria: en mi carácter de jefe de la revolución libertadora, me dirijo al pueblo y en especial a mis camaradas de todas las armas, para pedir su colaboración en nuestro movimiento.

            La Armada, la Aeronáutica y el ejército de la Patria abandonan otra vez sus bases y cuarteles para intervenir en la vida cívica de la Nación. Lo hacemos impulsados por el imperativo del amor a la libertad y al honor de un pueblo sojuzgado, que quiere vivir de acuerdo a sus tradiciones y que no se resigna a seguir indefinidamente los caprichos de un dictador que abusa de la fuerza del gobierno para humillar a sus conciudadanos.

            Ningún escrúpulo deben abrigar los miembros de las fuerzas armadas por la supuesta legitimidad del mandato que ostenta la dictadura. Ninguna democracia es legítima si no existen los presupuestos esenciales, libertades, garantías de los derechos personales. La revolución no se hace en provecho de partidos, clases o tendencias, sino para restablecer el imperio del derecho...  Lo decimos sencillamente, con plena y reflexiva deliberación: la espada que hemos desenvainado para defender la enseña Patria no se guardará sin honor. No nos interesa la vida sin honra y empeñamos en la demanda el porvenir de nuestros hijos y la dignidad de nuestras familias..... [xv]

 

            Obsérvese, que éste en la época –era el segundo golpe de estado argentino del siglo XX, y la bonomía de la toma del poder anti constitucional. El honor, antepuesto –ante un pueblo sojuzgado- , incapaz – de elegir a sus representantes. Los combates se realizaron especialmente en Córdoba entre el 16 y el 21 de septiembre, entre fuerzas del ejército, policías leales al gobierno y grupos de civiles armados, para el día 21 las fuerzas rebeldes habían tomado el poder; en Cuyo no hubo combates. Las operaciones de la Armada se iniciaron en Río Santiago en la que las fuerzas leales al gobierno dominaron la situación, luego en la Base Naval de Puerto Belgrano, en que se derrotó a los leales al gobierno, tomando Punta Arenas y Bahía Blanca. La flota de mar que estuvo comandada por el contralmirante Isaac Rojas, autodesignado comandante en jefe de la Marina de Guerra en Operaciones, declaró el bloqueo del litoral marítimo, para luego bombardear Mar del Plata, envió un ultimátum a Perón, amenazándolo con hacer estallar la refinería de La Plata y atacar la capital. Estas operaciones las hacía Rojas en el Crucero 17 de Octubre, lanzado al mar en el año 1951 y rebautizado por él como General Belgrano. Este crucero 27 años más tarde fue hundido por las tropas del Reino Unido en la Guerra por la recuperación de las Malvinas Argentinas, en aguas territoriales argentinas, que otra dictadura militar dictaminó para la Argentina.

            Para el 17 de septiembre se conformó la Junta Militar que iba a conducir al país por unos pocos meses. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires la Alianza Libertadora Nacionalista ubicada entre las calles San Martín y Corrientes eran quemada. La clase media salió a la calle a saludar con banderas, el triunfo de la Revolución Libertadora. Libertadora de la tiranía, del ex dictador y sus secuaces,  (de allí el bautismo), se quemaron los bustos de Perón y de Evita y comenzó la persecución política y civil a empresarios peronistas, ex funcionarios, obreros, militancia en general. Aquellos que tuvieron participación en la quema de las iglesias fueron perseguidos y puestos en prisión. Paralelamente la Junta Militar (formada por 17 jefes militares, entre los que se encontraban colaboradores del ex mandatario justicialista) aceptaba –el renunciamiento- de Perón, aunque aclaraba que el acto debía de interpretarse como una renuncia. El 21 de septiembre Perón se presentaba en la embajada de Paraguay iniciando el largo exilio político que finalizaría 18 años después, retornando nuevamente a la Argentina en 1972/73 para reasumir como primer mandatario después de elecciones constitucionales.

            El 20 de septiembre el general Lonardi había asumido –por decreto – la presidencia provisional de la Nación, disponiendo como sede del nuevo gobierno a la provincia de Córdoba, hasta su traslado a la Capital Federal en que se tranquilizasen los ánimos y las maniobras, hecho que ocurrió el día 23. La Junta Militar había actuado como gobierno de transición, pero no bien llegado Lonardi a Buenos Aires, fue desconocida en su actuación, pasando los militares a retiro.

 

3- NUEVO CONATO MILITAR Y LOS FUSILIMAMIENTOS DE JOSÉ LEÓN SUÁREZ.

 

A menos de un año de derrocado el régimen peronista, el 7 de abril de 1956 el general Juan José Valle comenzó a preparar un alzamiento cívico militar contra la tiranía de Aramburu y Rojas, jefes de la Revolución Libertadora. Ese día comenzó a preparar el movimiento revolucionario de que emergió el 9 de Junio de 1956, orientado a recuperar la vigencia de las instituciones de derecho, que dirigió junto al general Raúl Tanco. Dicho movimiento fracasó y sus
integrantes fueron fusilados.



 

 

9 de Junio de 1956. Proclama Revolucionaria del Movimiento de Recuperación Nacional del General Valle.  

 

Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra patria el imperio de la libertad
y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes. Como responsables de este Movimiento de Recuperación Nacional, integrado por las Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del pueblo -del que provienen y al que sirven- declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder. Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el
aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente. Deploramos que precisamente desde el gobierno se haya cerrado sistemáticamente toda posibilidad de pacificar la República y alcanzar la armonía entre los argentinos, en contraposición con el sentido de responsabilidad, la tolerancia y la paciencia patriótica del pueblo.
La Nación entera, y con ella la tranquilidad, el bienestar y la dignidad de los argentinos han caído en manos de hombres y de fuerzas que aceleradamente retrotraen a la patria a épocas de sometimiento, de humillación y de
vergüenza. Su acción nefasta ha desquiciado y lesionado profundamente el orden político, económico y social de la República. Este Movimiento de Recuperación Nacional, se lanza a la acción revolucionaria con objetivos claros y un programa concreto para restablecer la soberanía y la justicia social y devolver al pueblo el pleno goce de su libertad y sus derechos. Declara objetivos fundamentales de su acción:
En lo político Han violado y desconocido el imperio de la Constitución y de las leyes, sustituyéndolo por un llamado "derecho de la Revolución", que no es otra cosa que el entronizamiento de la arbitrariedad, sin más normas ni vallas que la omnímoda voluntad de los que detentan el poder. Se han avasallado así las garantías y derechos individuales, sustituyéndose a instituciones y personas de la jurisdicción de sus jueces naturales, sometiéndolos a  tribunales y comisiones especiales expresamente prohibidas por la Constitución. Se ha perseguido, encarcelado y confinado en verdaderos campos de concentración a miles de argentinos no sometidos a proceso y privados del derecho a la defensa, por razones ideológicas o políticas. Por idénticas razones se ha privado a miles de argentinos de derechos esenciales, como el acceso a los empleos públicos y la participación activa en la vida cívica de la Nación, sin que tan graves penas provengan de la decisión de la justicia y ni siquiera del juzgamiento de la conducta de los inculpados. Como consecuencia de esta arbitrariedad discriminatoria, que divide a los argentinos en réprobos y elegidos, se ha privado de sus empleos a miles de ciudadanos, sin tenerse en cuenta ni su antigüedad, ni su idoneidad, ni su conducta.  Se ha excluido de la vida cívica del país a la fuerza mayoritaria con el pretexto de inmoralidades y desviaciones en la conducta de algunos sus dirigentes; verdadera   aberración jurídica y moral que podría llevar a la exclusión de todos los partidos, desde que todos padecen o padecieron en algún momento de males similares.

Se ha fomentado y organizado desde el gobierno la delación y el espionaje contra personas e instituciones, inclusive contra las Fuerzas Armadas. Se ha impedido la libertad de prensa, uniformada al servicio del gobierno,
interviniendo y entregando arbitrariamente los diarios y revistas a sectores políticos minoritarios adictos al mismo, clausurando los desafectos e impidiéndose la aparición de nuevos órganos de opinión independiente.
Todo ello unido a la monstruosidad totalitaria de un decreto-ley que bajo penas gravísimas prohíbe a los ciudadanos hasta el uso o empleo individual de palabras, fechas, símbolos, fotografías, nombres y expresiones que se
proscriben, configuran los hechos más salientes de un plan siniestro, destinado a ahogar la libre expresión de la ciudadanía, y entronizar en el poder a minorías antinacionales que en su hora enajenaron el patrimonio del
país y traficaron con el hambre y el dolor de los trabajadores argentinos. Este desborde de la arbitrariedad ha culminado con la abolición de la Constitución Nacional vigente, sancionada por una Convención Reformadora
libremente elegida por el pueblo, con la participación de los mismos sectores políticos que apoyan a la tiranía, Constitución que juraron acatar y defender los mismos que hoy la vulneran y suprimen a espaldas del Pueblo y
al margen de su libre voluntad soberana, con el evidente propósito inconfesable de abolir disposiciones como las del artículo 40, que impiden la entrega al capitalismo internacional de los servicios públicos y las
riquezas naturales del país, juntamente con otras también fundamentales como las que sancionan los derechos del trabajador y las que estatuyen la función social de la economía y la riqueza. Por un acto arbitrario y despótico se reimplanta una Carta Fundamental ya superada por la realidad política, económica y social de la República, al amparo de cuya imprevisión y laxitud fue posible en otras épocas la entrega
del país a las fuerzas internacionales del capitalismo y el sometimiento, el hambre y la humillación de nuestro pueblo. Y para hacer más evidente la burla a la ciudadanía y la prepotencia de la arbitrariedad, ni siquiera se la reimplanta en todo su vigor como norma de convivencia o valla del poder, sino "en tanto y en cuanto no se oponga a los fines de la  Revolución", vale decir, en cuanto no se oponga a la voluntad
omnímoda e Incontrolada del gobierno. Jamás, en toda la historia, gobierno alguno ha tenido el descaro de hacer semejante profesión de tiranía y despotismo.
En lo económico se han tomado medidas tendientes a quebrantar la industria nacional,depreciar la moneda, crear el desaliento en la inversión de capitales útiles, elevar los precios acentuando el desequilibrio entre éstos y los
salarios, provocar sectores importantes de desocupación, que llevarán porhambre a los obreros a someterse a la voluntad del capitalismo.Todo ello unido al desprestigio internacional de nuestra economía por el
propio gobierno, a la acelerada contratación de empréstitos extranjeros y a la adopción de determinados compromisos anteriores, constituye etapas de un plan destinado a retrotraer al país al más crudo coloniaje, mediante la
entrega al capitalismo internacional de los resortes fundamentales de su economía.
En lo social se han desconocido legítimas conquistas de los trabajadores, se ha destruido la organización sindical -base indispensable de la paz social y del progreso del país-, mediante la intervención a la Central Obrera y a todos lossindicatos.
Se ha perseguido, encarcelado y confinado a miles de trabajadores, y se los ha privado arbitrariamente del derecho elemental de intervenir activamente en la vida de las organizaciones a que pertenecen. En síntesis, desde el propio gobierno se ha realizado una acción sistemática tendiente a destruir la organización sindical y anarquizar a los trabajadores, acción que persigue la finalidad inconfesable de debilitar el frente social para posibilitar el camino del sometimiento del pueblo, y con él, del sometimiento de toda la Nación. En las Fuerzas Armadas Se ha tratado en toda forma de minar su unidad y su armonía y se han desquiciado sus cuadros con la baja o retiro obligatorio de centenares de jefes, oficiales y suboficiales que honraban a la institución por sus virtudes morales y su capacidad profesional. Al mismo tiempo se ha obligado a muchos oficiales al desempeño de funciones civiles incompatibles con su estado militar, creándose hacia la institución un lógico resentimiento y desconfianza del pueblo, difícil de superar, y que es la semilla más criminal que podía haberse sembrado para dividir y anarquizar a la Nación. Esto es, en lo fundamental, el panorama trágico de las horas difíciles que vive la República. La proliferación de conflictos sindicales, los actos diarios de sabotaje en todo el territorio del país y el continuo descubrimiento en toda la República de planes subversivos o actos de insurrección, denunciados por el propio gobierno, no son (como él pretende, para encubrir su responsabilidad y engañar a la opinión) fruto de la acción aislada de personas perturbadoras, sino síntoma del clima de opresión y subversión en que vive la República y expresión evidente del espíritu indomable y de la decisión del pueblo de reconquistar su libertad. Tan grave estado de cosas impulsa nuestra determinación y nos decide a recoger el clamor unánime del pueblo, antes de que la República desemboque en una lucha fratricida que terminará por destrozarla.

El programa del Movimiento de Recuperación Nacional

I - En lo político

 

Restablecer el Estado de derecho mediante la vigencia plena de la
Constitución Nacional y el imperio de la justicia en un ambiente de real
libertad y pura democracia. Consolidar la soberanía popular mediante la realización de elecciones generales en todo el país en un plazo no mayor de 180 días, con plenas
garantías para todos los partidos políticos en el proceso electoral y preelectoral, incluida la utilización con iguales derechos de todos los medios de expresión y difusión.
Prescindencia absoluta del gobierno en materia electoral y fiscalización de
los comicios por las Fuerzas Armadas. Libertad efectiva y absoluta de prensa para todos los sectores de la opinión. Amnistía general y derogación de todos los decretos y medidas
discriminatorias dictados por razones ideológicas o políticas. Libertad de todos los presos políticos y sometimiento a la justicia competente de los que hubiesen cometido delitos comunes. Reincorporación de los empleados y obreros eliminados arbitrariamente por
razones ideológicas o políticas. Levantamiento de las interdicciones a personas y empresas

 

e intervención de la justicia en los casos de violación de las leyes en vigor. Rehabilitación de los partidos políticos privados de personería v plena libertad para la formación de nuevas fuerzas, dentro de las normas establecidas por la legislación vigente.


II - En lo económico

Revisión de las medidas de carácter económico y financiero que pudieran lesionar los intereses nacionales. Revisión de las medidas económicas y financieras que afectan seriamente el desarrollo de las actividades productivas. Restablecimiento de la plena ocupación y adopción de medidas para contener el alza del costo de la vida.


III - En lo social

Devolución del gobierno de los sindicatos a los trabajadores y elección por los mismos de las autoridades de la Central Obrera en un plazo de 45 días. Libertad inmediata a todos los dirigentes y obreros detenidos por razones
políticas o gremiales. Renovación de los convenios de trabajo, de común acuerdo entre los trabajadores y empresarios, mediante los procedimientos determinados por la legislación vigente al 20 de setiembre de 1955. Derogación de los decretos y medidas discriminatorias que impiden a miles de obreros su participación en la vida de los organismos gremiales.


IV - En las Fuerzas Armadas

Reestructuración de las mismas con vistas a las necesidades de la defensa nacional. Reincorporación de jefes, oficiales y suboficiales que poseyendo valores profesionales y morales hayan sido dados de baja o retirados por razones
políticas o ideológicas. Mantenimiento de los actuales cuadros con la única excepción que determinen los tribunales y organismos competentes que establece la ley.


V - En el orden internacional

Respeto y cumplimiento de todos los convenios, pactos y compromiso
internacionales concertados por el país dentro de las normas
constitucionales y legales. Suspensión de la ejecución de aquellos compromisos contraídos en violación de tales normas, a fin de que oportunamente sean considerados por las autoridades legalmente constituidas por los órganos y procedimientos que estatuye la Constitución Nacional. Sosteniendo tales principios y comprometiendo ante el pueblo de la República el fiel y estricto cumplimiento de los objetivos señalados, el Movimiento de Recuperación Nacional toma las armas, en defensa de la patria, decidido a pacificar la nación por el camino de la verdadera libertad, en el respeto de la Constitución y la Ley. No hacemos cuestión de banderías porque luchamos por la patria que es de todos. No nos mueve el interés de ningún hombre ni de ningún partido.Por ello, sin odios ni rencores, sin deseos de venganza ni discriminaciones entre hermanos, llamamos a la lucha a todos los argentinos que con limpieza
de conducta y pureza de intenciones, por encima de las diferencias circunstanciales de grupos o partidos, quieren y defienden lo que no puede dejar de querer y defender un argentino: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, en una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

¡Viva la patria! Buenos Aires, 9 de junio de 1956

 

 

 

 



 

             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[i]  Daniel Rodríguez Lamas: La Revolución Libertadora”. Editado por CEAL, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1985. Biblioteca Política. N° 117. En lo sucesivo seguiremos las pautas de comprensión de los hechos de Rodríguez Lamas.

[ii] Citado por Daniel Rodríguez Lamas, pag. 52.

[iii] Para una historia del matrimonio y el divorcio se puede leer: Matrimonio Civil y divorcio, de Héctor Recalde. CEAL. Biblioteca Política, N° 152. Buenos Aires, 1986. También puede verse: Divorcio y familia tradicional; de Ricardo Rodríguez Molas. CEAL, Biblioteca Política N° 46, Buenos Aires, 1984.

[iv] Mario Amadeo: Ayer, hoy y mañana. Buenos Aires, 1956. Mario Amadeo  dijo que fueron 300 los detenidos. 

[v] En Daniel Rodríguez Lamas, obra citada. Pag. 12.

[vi] Artículo de Fernando Corro, publicado en Rebanadas de la Realidad. Buenos Aires, 15-06- 2005.

[vii]  Roberto Bardini: 16 de junio de 1955. Bombas sobre Plaza de Mayo. Publicado el 15 de junio del 2003 en Rondelu.net . Posteriormente el 15 de junio del 2004 en Bambú Press, prensa alternativa políticamente incorrecta. Roberto Bardini cita las palabras de un historiador peronista Pedro Santos Martínez, citado en: 1946-1955 La Nueva Argentina, Editorial La Bastilla, Bs. As. , 1988.

[viii] Citado por Roberto Bardini que remite a las palabras de Pedro Santos Martínez.

[ix] Citado por Roberto Bardini, artículo citado.

[x] Citado por Daniel Rodríguez Lamas de un artículo del diario La Razón,  del 17 de junio de 1955.

[xi] El ataque a las iglesias fue relatado en varios textos, uno de ellos citado aquí es el de Daniel Rodríguez Lamas, el otro fue el de Arturo J. Zabala La Revolución del 16 de septiembre. Editorial Debate. Buenos Aires, 1955. También el historiador norteamericano Arthur Whitaker: 1955. Junio a diciembre. La Argentina un calidoscopio. Editorial Proceso. Buenos Aires, 1956. Estos diferentes ensayistas dan intervención a “los descamisados” de diferente manera. Para los dos primeros fueron turbas armadas, dirigidas por la alianza Libertadora Nacionalista, enfocando la quema de las iglesias como hecho principal. El historiador Whitaker, tomó en cuenta a las víctimas, pero remite al resentimiento con respecto a la quema de las iglesias.

[xii]  Una mención especial merece el encarcelamiento de militantes comunistas, que no sólo fueron presos por el II Gobierno Justicialista y también como provocadores del anti –peronismo, sino que más tarde durante el Golpe Militar de 1955, ya en 1956, siguieron siendo perseguidos. En la primera oportunidad se los tildó únicamente de anti- católicos, pero posteriormente el temor de los miembros de la Junta Consultiva Militar, los acusaron de ser encomendados por “las brigadas rojas” provenientes del ejército republicano. Citado por María Stella Spinelli en: Los vencedores vencidos. El anti- peronismo y la “revolución libertadora”. Editorial Biblos. Argentina Contemporánea. Buenos Aires, 2005.

[xiii] Citado por Daniel Rodríguez Lamas, obra citada, pág. 55.

[xiv] Citado por Daniel Rodríguez Lamas, pag. 59, del diario La Nación, del 1° de septiembre de 1955.

[xv] Esta Proclama Revolucionaria fue reproducida en todos los diarios y medios de comunicación de la época. Citado por D. Rodríguez Lamas.